Listas negras en Argentina-Jorge Fernández Díaz

Jorge Fernández Díaz Mar/2015
transcripción del audio del programa “Pensándolo bien” de radio Mitre

Desperté a la democracia y a la política en las heroicas épocas de Teatro Abierto, luego seguí a Tito Cossa a través de sus geniales obras de teatro. Desde Jeppeto hasta La Nona. Es un gran, gran dramaturgo y una buena persona además. Un tipo ético y talentoso, un totem de la cultura argentina. He disentido dolorosamente con él durante las últimas semanas cuando encabezó un grupo de escritores que se quejaban por la marcha cívica, se quejaban por la marcha cívica del 18F. Algo que para mí es insólito y decepcionante. Ese grupo que Cossa lideraba hablaba entones de que hacíamos terrorismo periodístico lo que tomo como una injusticia, como una ofensa personal y también de un presunto golpe blando que por supuesto no existía y que fue desechado hasta por la propia Presidente de la Nación que jugueteó, es verdad, jugueteó con la idea y luego la enterró en su discurso del Congreso del domingo. A pesar de esta íntima y angustiante divergencia que tengo secretamente con Tito Cossa, con el gran Tito Cossa, no se me ocurriría jamás intentar impugnarlo tal como los kirchneristas quisieron hacer hace unos años con el premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa ¿se acuerdan?
Hoy se conoció oficialmente que Tito Cossa fue elegido para inaugurar la próxima edición de la Feria del Libro de Buenos Aires. No es eso lo que está en cuestión. Está en cuestión el hecho de que si Cossa en lugar de apoyar al gobierno kirchnerista se hubiera manifestado en contra no ocuparía hoy ese sitial. Es que últimamente ciertos editores de la Fundación del Libro no hacen otra cosa que intentar agradar a Cristina Kirchner. Este gobierno al que no le interesa un rábano la cultura pero sí la colonización de los intelectuales y artistas les compra millones de libros a varios socios de la Fundación y exige, como en otras areas, contraprestación. Los editores eligieron el año pasado a Quino que es también genial y entrañable como Cossa pero inocuo para el gobierno. Esta vez eligieron a Tito Cossa que es amigo y simpatizante. Muchos escritores de relevancia brillan por su ausencia en ese sitial tal vez por que algunos de ellos se han manifestado en contra de determinadas políticas del kirchnerismo. No son confiables.

Vamos a decirlo con todas las letras: “Hay listas negras en la Argentina”. Hay listas negras en la Argentina. El gobierno practica desde hace un tiempo el macartismo con el mundo cultural.

Si Borges y Bioy Casares vivieran serían tachados de oligarcas y cipayos y tampoco se los invitaría a abrir la Feria del Libro de Buenos Aires, como tampoco podrían representar a la Argentina en el Salón del Libro de París, en la Feria de Frankfurt, en la feria de Guadalajara. Como Borges y Bioy ya se volvieron inofensivos pues han tenido la magnífica prudencia de morirse sin conocer el régimen feudal del matrimonio de Santa Cruz, resulta que el gobierno se solaza ahora homenajeándolos a la vista del mundo mientras sanciona a los escritores críticos, mientras sanciona a los escritores críticos borrándolos de las grandes vidrieras nacionales e internacionales.
El kirchnerismo se atrevió a tanto gracias a cierta indolencia y a cierto olvido o distracción de íntegras y talentosas plumas que son permanentemente premiadas. No tanto quizás por su adscripción a las andanzas del movimiento nacional y popular sino gracias al respetable apego que manifiestan por rechazar el modelo de escritor como figura política. Y gracias también al mutismo que mantienen, al mutismo que mantienen frente a los grandes escándalos de corrupción y cuantiosos abusos de poder de la administración kirchnerista. Si alguno de ellos osara deslizar públicamente un comentario duro y frontal sobre uno de estos aspectos sensibles del gobierno o declarara su extrañeza frente a las repetidas ausencias de intelectuales disidentes que jamás son embarcados en estos actos ni en esas beneficiosas giras, resultarían castigados. Castigados por las autoridades pertinentes y arrojados de inmediato fuera del paraíso que garantiza traducciones, contactos con grandes editoriales, intercambio con escritores y periodistas extranjeros y en algunos casos viajes y congresos de cabotaje, cursos, programas, cátedras, caricias y conchabos diversos. A un gobierno democrático lo asiste, lo asiste el derecho de promover a sus intelectuales orgánicos e incluso a sus simpatizantes.
Lo que de ninguna manera puede hacer es armar ‘listas negras’. Y hay listas negras en nuestro país. En ellas relampaguéan los nombres de Beatriz Sarlo, Tomás Abraham, Santiago Kovadloff, Jorge Asís, Matilde Sánchez, Luis A. Romero y decenas de pensadores, narradores y poetas.

El novelista Federico Andahazi por ejemplo, quedó marginado el día que se opuso a la operación oficial para impedir que Vargas Llosa abriera la Feria y tras derrotar en un histórico debate televisivo al ideólogo de ese proyecto que es Horacio Gonzalez. Como sus novelas populares venden ejemplares en muchísimos países y lo han traducido a treinta idiomas, Andahazi siguió viajando por las suyas aunque ha sentido en carne propia el vacío y la hostilidad de algunos embajadores argentinos. Una vez en conversación privada con otro integrante de Carta Abierta Andahazi se quejaba por el macartismo de que era objeto hasta que de pronto su interlocutor con mentalidad UPCN pegó un salto en su asiento y exclamó: “Ah que vivo, vos hablás así porque podés vivir de la literatura”. Lo que quería decir era muy simple el muchacho de Carta Abierta: Quienes no vivían de los libros debían canjear sumisión por subvención. Como dijo un célebre filósofo kirchnerista: Qué otro gobierno me iba a dar lo que yo merecía.

El narrador Marcelo Birmajer, Uds. lo conocen estuvo aquí, había sido hipercrítico del menemismo y de la alianza pero ninguno de esos dos gobiernos ejerció presión alguna para que el Estado ninguneara su obra. No le fue tan bien con el cristinismo porque sus problemas empezaron recién en 2011. Hasta entonces se lo invitaba a ferias internacionales y se lo contrataba para dar charlas en escuelas rurales, en bibliotecas populares y cafés literarios de distintas provincias. Le pidieron ese año que diera seis conferencias en pueblos de Santa Cruz. Presentó los trámites y le comunicaron fecha y hora de su vuelo. Justo en esos días Hugo Moyano, se acuerdan todavía en íntima consonancia con Néstor Kirchner, impidió la salida de los diarios La Nación y Clarín. Requerida su opinión sobre este hecho aberrante Birmajer declaró lo que pensaba: Que el gobierno sabía todo y que esa maniobra constituía un grave episodio de censura paraestatal. 72hs después un funcionario de la secretaria de Cultura lo llamó a Birmajer para avisarle que su viaje y sus servicios se habían cancelado. Las puertas se cerraron para siempre.

El historiador Luis A. Romero fue hace algunos años invitado por el gobierno nacional y la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de Francia a disertar sobre la Argentina entre el centenario y el bicentenario. Al finalizar el embajador de Cristina en la UNESCO y el subsecretario de Derechos Humanos se le fueron encima, lo increparon duramente por no haber subrayado los méritos de los Kirchner. El error para los funcionarios estaba sumamente agravado por el hecho de que la Casa Rosada había pagado parte de los pasajes, viáticos y estadía. ¿Cómo se puede hablar mal de su política con semejante recompensa? La represalia fue obvia: Desaparecieron a Romero de sus programas oficiales.

Juan José Sebreli fue ignorado olímpicamente por el Estado a raíz de sus tempranas y descarnadas opiniones sobre los rasgos autoritarios del neopopulismo.

Martín Caparrós acababa de publicar una novela en francés que había sido tapa de varios suplementos culturales y figuraba en la lista para representar a nuestras letras en el Salón del Libro de París. Un comisario ideológico, comisario ideológico de la secretaría de Cultura, al descubrir su nombre mandó tacharlo a último momento. Se hicieron eco de esa maniobra aviesa y de otras omisiones injustas Le Monde, Le Nouvel Observateur y la revista inglesa The Economist. Se pensaba en círculos literarios que después de tan bochornosa polvareda el gobierno no repetiría su pecado pero por lo visto le encanta continuar con su escalada prohibitiva y Caparrós ni a Guadalajara ni a Frankfurt ni a la Feria del Libro.

No les han prescripto a los escritores una medicina muy diferente que a los actores y a los músicos. Los músicos convertidos en proveedores del Estado sufren una soterrada extorsión. Si se les escapa un reproche político quedan desinvitados a festivales y a fiestas regionales, muchas de ellas controladas económicamente por el gobierno central, y entran en el calvario de la bicicleta. Burócratas les dilatan hasta el infinito los pagos y los cantantes y músicos que zafan de este problema no aceptan nunca solidarizarse con el reclamo de sus amigos o llamar a una conferencia de prensa para denunciar el mecanismo que los excluye o disciplina.
¡¡ Sálvese quien pueda amigos !! Y no te metas.

Insisto en esto: Disiento dolorosamente con Tito Cossa y a la vez celebro que abra la Feria del Libro. Pero de nuevo: Si hubiera criticado alguna vez al gobierno y pusiera en peligro de esa manera los cuantiosos subsidios que reciben muchos editores de la Fundación del Libro, no hubiera sido invitado a su inauguración. Me encantaría que Cossa provechara el momento para denunciar estas listas negras que hay en la cultura argentina y para pedir públicamente que las próximas ediciones sean abiertas por escritores como Caparrós, Sarlo, Abraham, Sebreli o Kovadloff. Escritores que no están de acuerdo con las políticas del Estado pero merecen un reconocimiento del Estado, en democracia.

El Tito Cossa de Teatro Abierto que yo conocí lo hubiera hecho.
Ojalá que este también lo haga.

Escuchar el audio en:
http://radiomitre.cienradios.com/listas-negras-en-argentina/

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Etiquetas:
Tito Cossa,Teatro Abierto,Feria del Libro,Fundación del libro,régimen feudal,Carta Abierta,Mario Vargas Llosa, Quino, Borges, Bioy Casares,Beatriz Sarlo, Tomás Abraham, Santiago Kovadloff, Jorge Asís, Matilde Sánchez, Luis A. Romero,Federico Andahazi,Marcelo Birmajer,Martín Caparrós,Juan José Sebreli, Hugo Moyano,Horacio Gonzalez

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