¿Por qué ser optimista?-Jorge Fernández Díaz

Jorge Fernández Díaz Mar/2015
transcripción del audio del programa “Pensándolo bien” de radio Mitre

Pensándolo bien hoy mi día estuvo lleno de subidas y bajadas, le decía recién a Diego.
Por un momento fuí terriblemente pesimista con el país. Por el otro me dejé ganar por un optimismo nuevo y fresco. Les explico.

El día empezó con una escucha telefónica conseguida en su momento por el fiscal Nisman. El ahora famoso dirigente proiraní Alejandro Yusuf Khalil le reconocía allí a un amigo y camarada suyo los negocios petroleros de Luis D’Elía. Lanata no mintió le dijo Khalil cuando su interlocutor al teléfono se regocijaba por el modo en que Luis D’Elía lo había cagado (sic), así dijo, a Lanata.
¿Se acuerdan cómo fue el asunto? Una investigación de Gabriel Levinas para el programa “Periodismo para todos”, el testimonio de un arrepentido que contaba como D’Elía era un empresario secreto gracias al gobierno. De pronto, mientras la investigación era televisada D’Elía apareció junto al arrepentido y se jactó de habérselo plantado a Lanata para desacreditarlo. El arrepentido admitía a cámara que había mentido a propósito y que ahora decía la verdad. Le había mentido a Lanata y ahora decía la verdad, como Elaskar ¿no?. Era para demostrar, toda esa operación, que el periodismo inventaba.
A partir de ese momento y una vez más los periodistas eramos el hazmerreir en el aparato de propaganda kirchnerista. Decenas de delatores de periodistas que trabajan para el estado nacional, decenas de delatores de periodistas que trabajan para el estado nacional destrozaron a Lanata, a Levinas y al periodismo en general. A los medios en general y al oficio de periodista en particular. En la escucha que oí esta mañana se revela que todo era cierto, que todo lo publicado por Lanata, por Levinas era cierto. Lo apretaron al arrepentido para que se desdijera y luego montaron una operación mediática para desprestigiar a los periodistas.
Estamos hablando, a ver para volver un poquito atrás, estamos hablando de un piquetero que de buenas a primeras es el dueño de una firma de transporte de combustible que factura más de 10 millones de pesos por mes, eso decía la investigación eh. Volvamos atrás, un piquetero que de repente es dueño de una firma de transporte de combustible que factura más de 10 millones de pesos por mes, o facturaba en ese momento. No sé cuánto facturará ahora.

Miren, yo respeto a los militantes de cualquier partido. Hay que tener mucho temple, coraje, paciencia, solidaridad, fuerza, mucho idealismo para trabajar en política. Respeto incluso a militantes con los que discrepo en todo como muchos militantes kirchneristas por ejemplo. Y sobre todo respeto a los que trabajan en el llano. Pero no puedo respetar a los rentados, a los que militan a cambio de sueldos o como en este caso, de negocios propiciados por el Estado. Así es fácil ser militante. Los kirchneristas convirtieron a un piquetero anticapitalista en un capitalista del transporte, en un empresario del transporte. Es un escándalo de la impudicia y un síntoma de estos tiempos.

Como contrapartida a este zafarrancho tan deprimente más tarde escuché al presidente de la Corte Suprema. ¿Y saben qué? Me reconcilió un poquito, un poquito eh con la sociedad argentina. Por que fue una ceremonia sin rayos ni centellas, sin hostilidades ni vulgarismos. Por que se hizo honor allí, con perdón, a la democracia republicana. No quiero ser grandilocuente, se hizo allí honor a la democracia republicana. Sin alharacas, en tono medido como los ciudadanos esperamos de una alta autoridad de la Nación. Ese bálsamo tuvo igualmente algo de inquietante. Lorenzetti tenía un raro tono escolar, parecía un jurista o acaso un profesor de civismo dándole una lección básica de civismo y funcionamiento de las instituciones a un grupo de alumnos de un colegio secundario. No es que Lorenzetti haya caído en clichés o en paternalismo sino que en la Argentina de hoy hay que explicarlo todo de nuevo porque la República fue arrasada y porque vivimos una tergiversación total del funcionamiento de la ley y del control republicano.

Reforcé esa sensación positiva, les confieso, al leer el discurso de ayer de Scioli. Dejenme decirles que Scioli me parece la representación de la oligarquía peronista que gobierna y no deja gobernar y que estoy ética, sentimental, ideológicamente alejado de sus posturas. Pero, pero rescato una frase que dijo ayer y que jamás podrían pronunciar Cristina ni sus acólitos. Scioli citó a Alfonsín, recitó el preámbulo y al final dijo, escuchen bien: “Necesitamos unirnos en el interés común de nuestra gente y si es necesario perdonarnos.” Perdonarnos. Luego agregó algo fundamental que debe ser convenientemente leído, que debió haber producido sarpullido y convulsiones en la Casa Rosada, en La Campora y en Carta Abierta. Dijo: “Cuando Perón y Balbín se abrazaron, cuando el peronismo y el radicalismo antepusieron la patria a sus diferencias, nos dijeron que todos los argentinos nos abracemos”. Insisto: No simpatizo con el gobernador de Buenos Aires pero advierto hasta en el peronismo, hasta en el mismo peronismo, que se gesta algo diferente.

El cristinismo podrá seguir como proyecto político, no lo dudo, pero como administrador compulsivo y autoritario de la cosa pública nacional por ahora se acaba. Podrán ganar otra elección dentro de cuatro años y volver puede ser, no lo sé. Por ahora se acaba, se termina, el sol se pone en diciembre.
Opongo la degradación de la militancia y de la política, la degradación de la militancia y de la política por quienes venían a defenderlas con los actos respetuosos y ejemplares de Lorenzetti y con los vientos de cambio que hasta en el mismísimo partido oficial se imponen porque se imponen en la sociedad.

Esta semana empezó la transición amigos, empezó la transición en la Argentina.
Elijo hoy, y perdonarán quizás mi candidez, el optimismo.

Escuchar el audio en:
http://radiomitre.cienradios.com/porque-ser-optimista/

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Etiquetas:
D’Elía, Yusuf Khalil, Lorenzetti, Scioli, Alfonsín, Balbín, Perón, trols, La Campora, Carta Abierta, transición

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