El fracaso de una forma de gobernar-Jorge Fernández Díaz

Jorge Fernández Díaz Mar/2015
transcripción del audio del programa “Pensándolo bien” de radio Mitre

Pensándolo bien, qué dolor de cabeza, qué dolor de cabeza se compró Cristina Kirchner. Ese pacto oscuro con Irán es un cadáver que el gobierno intenta siempre empujar mar adentro y que vuelve una y otra vez a la orilla.
Un fiscal muerto en situación sospechosa, la desconfianza masiva de la comunidad internacional, un enfrentamiento cada vez más intenso con Israel, una nueva herida en la sociedad argentina, sorprendente e inolcultable embajada paralela que surge en escuchas y sacude a la opinión pública, una batalla de desgaste con la Justicia, es un precio muy, muy alto, muy alto. Hoy el fiscal Pollicita apeló, Uds. saben el fallo de Rafecas y volvió a colocar la causa en carrera.
En la Casa Rosada volvieron los nervios, los miedos y la indignación. Ya sabemos, cuando la Presidenta se siente acorralada se vuelve brava hmm y bueno, tensa toda la transición hacia … esta transición hacia su propio crepúsculo, por lo menos administrativo, político de este tiempo.

Vamos esta tarde/noche a hacer un breve ejercicio de buena fe eh, les propongo eso: un breve ejercicio de buena fe.
Vamos a pensar por un momento que Cristina se embarcó en ese acuerdo con el régimen más antisemita de Irán solo por despecho hacia Estados Unidos y Europa para cumplir un giro geopolítico que Venezuela le sugería. Supongamos también que ante el impedimento de la causa AMIA para ese giro pensó, pensó Cristina lealmente que un memorandum mataría dos pájaros de un tiro, permitiría avanzar en la causa AMIA y en las relaciones comerciales y políticas con Irán.

Les propongo esto no: supongamos como ella dice que jamás pensó que este era un proceso de exculpación para los sospechosos del mayor atentado terrorista que se cometió en la Argentina y por lo tanto supongamos que no fue encubridora activa sino apenas una ingenua. Bueno, haciendo todas estas concesiones a la realidad me permito decir que su decisión resultó, a la luz de lo que aconteció y está aconteciendo, al menos negligente y equivocada. Al menos.
Y además ese hecho extravagante, el acuerdo, sorpresivo, misterioso es producto de su inmensa soledad y su encapsulamiento. También de un modo autoritario, y yo diría esteril, de conducir y gobernar. Cristina alumbró absolutamente sola esta lamentable ocurrencia y en lugar de consensuarla con la comunidad judía, con los distintos especialistas jurídicos sí, políticos y principalmente con todos los partidos, quiso sacarla a lo ‘guapo’, con mayoría automática, obediencia debida y sin importarle realmente nada de lo que decían. Las objeciones, las críticas, nada. Algo muy parecido a lo que hizo con la reforma de los servicios de inteligencia que exigía también el análisis, el compromiso de todos los partidos de la oposición.
Algo muy delicado como para que no participaran ¿no?.

Si Cristina no hubiera decidido gobernar como un autócrata, solo concentrada en sí misma, por imposición, sin consultar con nadie y sin dialogar con los principales referentes de la Argentina, si Cristina no hubiera hecho todo esto tal vez se habría ahorrado este bochorno que siente en carne propia, estos intensos dolores que está experimentando en el final de su mandato. La Presidenta está en el centro de las sospechas del mundo. No lo estaría si hubiera gobernado como se hace en las democracias modernas, con el respaldo y el consenso, y el consejo, y el consejo del resto, con el sentido común de la libertad y el respeto.
Pero claro, Cristina viene de un feudo donde no se negocia nada, donde se hace solo lo que el partido del poder decide y además se maneja como una líder inaccesible, sus propios ministros no son consultados y se enteran por los medios de resoluciones complejas y fundamentales y graves. Nadie es llamado para dar su opinión, casi nadie se atreve a contradecir sus decisiones e incluso sus caprichos. Un feudo donde los adversarios son enemigos y los críticos traidores a la patria. Aún creyendo que Cristina es inocente de encubrimiento pesa sobre ella el tremendo fracaso de querer gobernar la Argentina desde su living de Olivos, con decisiones de facción, creyendo permanentemente en el juego de “nosotros” contra “ellos”. “Nosotros” gobernamos como queremos y hacemos lo que se le ocurra a la “jefa” y ellos los contreras, los gorilas, los cipayos, la antipatria … que ganen alguna vez. Mientras tanto obedezcan y se callan.

No es así la democracia amigos. Presidenta: no es así la democracia. No se trata de votar cada tanto y nada más la democracia. Se trata de abrir el juego en el día a día, de compartir saberes y responsabilidades. Más allá de como termine esta causa que ahora empuja Pollicita, es importante, es crucial entender que esa concepción de gobernabilidad lleva al error, inevitablemente lleva al error. También lleva a la injusticia, a la derrota y a veces a la verguenza.
Tremenda lección para todos los argentinos que deberán procesar cuidadosamente los argentinos, cuidadosamente, el asunto para no golpearse otra vez con la misma piedra.

Escuchar audio en:
http://radiomitre.cienradios.com/el-fracaso-de-una-forma-de-gobernar/

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Etiquetas:
Nisman, atentado a la AMIA, ellos y nosotros, Rafecas, gobierno feudal, Pollicita, pacto con Irán

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