Tenemos un cuchillo clavado en el corazón-Jorge Fernández Díaz

Jorge Fernández Díaz 27-02-2015 20:00 hs
transcripción del audio del programa “Pensándolo bien” de radio Mitre

Pensándolo bien, nos han clavado un cuchillo en el corazón.
Una vez más flota en la Argentina la amarga, la amarga pero conocida certeza de que nunca se sabrá la verdad. De que posiblemente nunca sepamos, nunca sepamos por qué se firmó entre gallos y medianoche el memorandum de entendimiento con el régimen más antisemita de Irán. Ni qué sucedió realmente durante aquel trágico sábado en el departamento del fiscal Nisman. En un solo día se condensaron dos informaciones reveladoras y fatales.
Primero la investigadora del magnicidio institucional la Dra. Fein hizo una confesión pública escalofriante. No puede garantizar, no puede garantizar que se haya preservado la escena en los interiores de Le Parc.
La segunda noticia es que un juez federal desechó las acusaciones que hicieron dos fiscales de la Nación.

La muerte de Nisman sigue impune.
El presunto encubrimiento que había denunciado quedó dañado y a la espera de una hipotética apelación. El dictamen de Rafecas se centra en el hecho de que el presunto delito, el encubrimiento, no llegó a cometerse. La comisión de verdad no terminó nunca de formarse ni de sesionar y por lo tanto las alertas rojas de Interpol jamás cayeron. Como el acuerdo con Irán no funcionó y finalmente fue declarado inconstitucional, jamás sabremos que hubiera ocurrido. Seguramente nada bueno según opinan expertos internacionales en el tema, la propia comunidad judía y vastos sectores de la sociedad política y social.

Rafecas descartó de un plumazo la embajada paralela al afirmar que quienes hicieron tratativas no integran organismos públicos. Si se refiere a Luis D’Elía había que aclarar que no realizaba ninguna gestión sin pedirle permiso a su jefe directo y operativo Oscar Parrilli. Finalmente Rafecas hace consideraciones políticas acerca de la coherencia de Cristina Kirchner con respecto a la causa AMIA obviando el enigmático y sorprendente giro de 180 grados que pegó al decidir un acuerdo que beneficiaba objetivamente a los sospechosos de Irán justo en el momento en que su país precisaba salir del aislamiento y confraternizar geopolíticamente con los iraníes. Pero ojo, ojo, al revés de lo que cree el kirchnerismo los fallos judiciales deben ser respetados, aunque no nos gusten. No podemos conducirnos como el Gobierno para quien si un juez, si un juez falla a favor es bueno y si falla en contra es un golpista. Ese infame recurso no puede ser sostenido por quienes creen en una democracia republicana. Podemos sin embargo esperar una apelación y discutir las consideraciones políticas que el juez desgranó en su escrito.

Podríamos decir que una causa de conmoción nacional y mundial cruzada por la muerte de un miembro del poder Judicial en circunstancias altamente sospechosas merecería un tratamiento más amplio y flexible. Y no reducirla, reducir el asunto como se hizo, a este mero análisis leguleyo. La posibilidad de un crimen mafioso no podría incidir en una condena pero hubiera ameritado habilitar la chance de abrir una investigación a fondo sobre el objeto de esa muerte y sobre ese oscuro acuerdo con Irán, uno de los peores errores políticos de la Presidenta de la Nación. Rafecas fue muy rápido en la desestimación de la causa, se le requirieron pruebas y no lo aceptó y se expidió sobre la cuestión de fondo sin que se lo pidieran.

Fue una decisión exprés, culminante, que asombró a los juristas y a sus propios colegas.
La lectura de este fallo sin embargo, tiene un efecto mucho más amplio que el caso Nisman. El nuevo relato del gobierno consiste en decir que existe un Partido Judicial Destituyente en la Argentina, que está en marcha un golpe de estado. El dictamen salvador de Rafecas, juez federal con simpatías, ciertas simpatías por el kirchnerismo, que fue arrasado en su momento por no haber sabido proteger a Amado Boudou mete ruido en la propia mentira oficial. El dictamen mismo mete ruido en la mentira oficial. Cómo logramos congeniar el nuevo relato según el cual los jueces son golpistas mientras celebramos el fallo de un juez que nos salvó el pellejo.

Este fallo de Rafecas no invalida el oscuro crimen de Nisman producto de su denuncia contra el gobierno, las sospechosas maniobras que se hicieron en la escena del crimen, las irresponsabilidades de un gobierno que intentó establecer desde el minuto cero un relato mentiroso y cambiante, las chapucerías con que manejó la cosa de Estado, la agresividad y la insensibilidad macabra que demostró la Presidenta durante todo el proceso, las innegables simpatías por los iraníes que tienen en el seno del propio gobierno, el oscuro mundo de los servicios de inteligencia que el kirchnerismo prohijó durante la década espiada que de pronto salió violentamente a la luz, la mala fe de llamar golpistas a ciudadanos que solo querían expresarse, el macartismo que demostró el oficialismo frente a una marcha popular, su hostilidad manifiesta, su desprecio profundo, su intolerancia, las ansias de división que se profundizaron en la inolvidable mención de “ellos” y “nosotros” que se hizo por cadena nacional, la emocionante demanda de justicia que manifestaron el 18F cientos de miles de personas bajo los paragüas y muchísimas más desde sus casas, la palpable instalación en la sociedad de una creciente necesidad de cambio, de mayor tranquilidad, más respeto, más transparencia, más eficiencia, mayor civismo.

Nisman, involuntariamente, sigue iluminando ese terreno pantanoso sembrado de algunas pocas perlas.
No hay fallo humano ni judicial que extinga esos hechos y esa luz.

Escuchar audio en:
http://radiomitre.cienradios.com/tenemos-un-cuchillo-clavado-en-el-corazon/

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Etiquetas:
Nisman, marcha del silencio, golpe blando, 18F, atentado a la AMIA, ellos y nosotros, Rafecas, Luis D’Elía, Amado Boudou, Parrilli, jueces golpistas

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