Salida de emergencia

2009-04 Cat: Política

En general impacientes, esperamos una eficacia instantánea de cada funcionario apenas se instala en su oficina. Deberíamos ser indulgentes y considerados con sus olvidos, demoras, errores y negligencias. Hay que considerar que ellos también son personas y como tales, requieren ‘tiempos’. Tiempo para adecuarse a la función y otro, para aceptar la pérdida cuando deban alejarse. Tiempo para su problemática económica, financiera, sindical y familiar. También para administrar sus tiempos libres, gimnasia, spa, masajes, ir al psicólogo para no tener culpas, viajar, asistir a presentaciones y entrevistas, aplaudir a sus superiores, denostar a opositores y escribir informes de situación cuya inventiva les consume mucho.
El tiempo remanente podría ser usado para cumplir con sus tareas específicas pero, nadie puede garantizarlo.

Dadas las limitaciones propias y la presión bajo la cual deben desempeñar sus funciones, es común que cometan todo tipo de fallas, que pierdan de vista ‘de que se trata’ y cuál es su misión. Compromisos previos, inexperiencia, lealtades, ocultamientos y una natural falta de conocimientos sobre el tema en cuestión atentan contra el buen desempeño. Por otro lado, la malvada realidad insiste en presentar escenarios de desastre para complicarles la vida disipada.

Aludes, epidemias, plagas, incendios, contaminación, humo, niebla, erupciones, sequías, tornados, inundaciones, pobreza, inseguridad, abandono de menores y jubilados, huelgas, piquetes, autopistas colapsadas, falta de agua, luz y gas y otras molestias interrumpen la paz de los burócratas.

En estas circunstancias, que generalmente afectan a los ciudadanos, el bien común y las finanzas públicas, deben explicar lo inexplicable, justificar lo injustificable. Es entonces cuando cunde la desesperación y el pánico escénico ante micrófonos y cámaras prestas. Son momentos donde la disponibilidad de una frase ingeniosa y vaga puede significar la diferencia entre satisfacer al público y superar la prueba o caer en desgracia. En un cono de sombra y de silencio. En una vía muerta cuyo final anunciado es el ridículo, el repudio, el olvido o quizás, una demanda judicial.

Es injusto que luego de una trayectoria plena de vicisitudes partidarias, conversiones ideológicas, sacrificios, soportar abusos y … acosos, procesos de reciclado, administrar sobres y ‘banelcos’, cambios de domicilio y obsecuencias indignantes, deban perder todo lo alcanzado con legitimidad.

Para auxiliarlos a superar exitosamente estos momentos críticos en sus carreras disponen de las siguientes frases como ‘salidas de emergencia’:

+ Debemos superar la pesada herencia recibida
+ La inseguridad es solo una sensación
+ Investigaremos hasta las últimas consecuencias
+ Estamos trabajando fuerte para resolver los inconvenientes
+ Todo nuestro esfuerzo se orienta a lograr la felicidad del pueblo
+ La prensa exagera la gravedad de la situación
+ La situación desbordó las expectativas
+ El desarrollo de los acontecimientos nos sorprendió a todos
+ No es un problema estructural, es coyuntural
+ Las medidas implementadas fueron insuficientes
+ No hay escasez, son interrupciones puntuales
+ Hay una sobredemanda por los éxitos de nuestra economía
+ No hay falta de generación sino, problemas con la distribución
+ Por una manzana sin servicio no se puede decir que estamos en crisis
+ Subestimamos las señales / los indicadores
+ El origen de la crisis es externa / es anterior
+ Hemos cometido algunos errores involuntarios
+ Ninguna hipótesis puede ser descartada
+ Estamos apelando a todas las estrategias posibles
+ Lo ocurrido es un hecho/caso aislado
+ Dejemos que actúe la Justicia

Otras…
+ Vamos por todo
+ Tengo autoridad moral para hablar de pobreza
+ No necesitamos un plan B
+ El cambio recién empieza
+ Estamos a las puertas del paraíso
+ Estamos condenados al éxito
+ El que depositó dólares recibirá dólares
+ Me preparé toda la vida para esta función
+ Ramal que para, ramal que cierra
+ Síganme, no los voy a defraudar
+ Si decía la verdad no me votaban
+ En 1000 días nos podremos bañar en el Riachuelo
+ La Ferrari es mía, mía
+ Estamos mal pero vamos bien
+ Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo
+ Los precios van por el ascensor y los salarios por la escalera
+ No se queje si no se queja
+ El silencio es salud
+ El que apuesta al dólar pierde
+ Es lo mismo acero que caramelos
+ Yo me borro
+ Hay que pasar el invierno
+ El poder corrompe. El poder absoluto corrompe absolutamente.

Muchas fueron utilizadas con singular suceso por funcionarios anteriores a quienes la Historia los recordará por sus patrióticas contribuciones al bienestar general.

Llamado a la solidaridad
Asumo que existe mucho ingenio y memoria en los lectores del Blog y una actitud comprensiva y solidaria por los sufridos funcionarios que solemos tolerar.
Por lo tanto, invito al envío de frases como aporte y colaboración desinteresada.

Claves: Eufemismos, idoneidad, compromiso, responsabilidad, administración pública, pret a porter, listo para usar, slow, Borocotó

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