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La corrupción sindical corrompe el discurso de la justicia social-Marcos Novaro

2018-01 Cat:Otros autores

No alcanza con detener a los corruptos, es necesario someter a crítica su justificación social y moral

Por Marcos Novaro
Jueves 18 de enero de 2018

Una cosa son los simples corruptos y otra los corruptores, quienes se dedican a extender la enfermedad con esmero y desparpajo. No solo extendiendo sus prácticas sino dando letra al “discurso de la corrupción”. Es que la corrupción no solo se oculta, también habla de sí misma, se justifica y busca legitimarse, presentándose como una conducta perfectamente moral.

Según la versión nac&pop, el rol activo del problema sería exclusividad de los empresarios, porque el origen del mal está en el capitalismo: si no fuera por el afán desmedido de lucro con que el capital y sus agentes, los hombres de negocios, contaminan el espíritu de las personas públicas, el sistema funcionaría lo más bien y gobernantes, jueces, policías y sindicalistas cumplirían con sus respectivos roles sin dejarse someter por el dios dinero. Pero esta es una visión por lo menos parcial y simplista de la cuestión. Los Cristóbal López no escasean, pero es ridículo pensar que son los parteros de los Néstor Kirchner, los Oyarbide o los Balcedo de este mundo.

Los corruptores, además, no solo trafican con plata. Es cierto que son emprendedores, algunos de indudable talento, y su meta es enriquecerse rápido y como sea. Pero el material con que operan es muy variado e incluye los recursos de poder y las necesidades y deseos del ambiente en que se mueven: reconocimiento y masas de gente dependiente de él, fallos judiciales y tráfico de influencias. Cada cual corrompe lo que tiene más a mano: los políticos, la confianza de sus electores; los jueces, la imparcialidad de la ley.

El caso de los sindicalistas es especial a este respecto por varios motivos. Su corrupción supone una doble traición de clase: venden a sus representados para abandonar su misma condición. Además suele incluir una buena cantidad de crímenes conexos y violentos, extorsión, patotas, y necesitar por tanto de la activa colaboración de otras familias de corruptos, jueces y políticos, especialmente. Por último y tal vez lo más importante, cierra el círculo del discurso de la corrupción ofreciendo una justificación social y moral de por qué el mal proviene del capital y de la reproducción de las desigualdades asociadas, poniendo a todos los que no lo tienen en condición de víctimas y asociando los actos corruptos con un gesto de rebeldía y reparación, particular y violenta, pero reparación al fin.

No es de asombrar que estas prácticas se hayan extendido a medida que se fueron secando las otrora potentes fuentes de movilidad ascendente en nuestra sociedad. Ni que actúen entonces como subterfugios para reproducir y legitimar el cuadro resultante: esta corrupción no tiene nada de “conducta desviada”, todo lo contrario, ofrece la vía “normal” para hacer las cosas en una situación en que la justicia social está en boca de todos pero carece de significado y se impone un orden económico a la vez rígido, excluyente y de muy baja legitimidad.

Pescan sindicalistas con las manos en la lata todos los días y se justifican siempre de la misma manera: se los persigue porque promueven la justicia social, el gran capital que nos somete mueve los hilos de esta “persecución selectiva”, motivada en el simple hecho de que los ya enriquecidos quieren para sí el monopolio del saqueo, odian que otros los imiten y se embolsen una mínima parte de lo que han venido acumulando (“en este país nadie hace la plata trabajando”; “toda gran fortuna está construida sobre el robo”, y demás frases del saber popular están a la orden del día). Finalmente, para la gente común que asiste al espectáculo de detenciones y acusaciones cruzadas, ¿qué diferencia hace que algunos más se sumen a la fiesta? En todo caso habrá que considerarlos prisioneros de un vicio extendido, víctimas ellos también del perverso capitalismo argentino, el gran, único responsable.

Y, más importante que lo que dicen, hay que prestar atención a lo que han hecho de sus vidas. Todas ellas son espectaculares experiencias de ascenso social: hombres de muy baja condición devenidos grandes empresarios en un periquete, verdaderos self made men de esos que en otras actividades ya no se ven. Humberto Monteros tenía un plan social en 2002, en 2011 se registró como empresario y hoy es multimillonario. El “Caballo” Suárez más o menos lo mismo. Aunque nadie mejor que Marcelo Balcedo, un hombre sin duda de gran talento, que construyó un verdadero imperio sobre la base de un sindicato minúsculo y una red de medios deficitarios sin que en 20 años nadie o casi nadie advirtiera que podía haber alguna ilegalidad empañando tanto éxito.

Historias de superación, de gente humilde haciendo grandes progresos, ¿serán la versión actualizada del inmigrante que forjó un país de progreso y de amplias capas medias? No, son otra cosa muy distinta. Son la expresión de un sistema que liquidó ese país y nos dejó uno mucho más desigual y atrasado.

Para entender cómo funcionan la corrupción y sus justificaciones hay que tomar entonces el problema en su conjunto y por lo que es, parte esencial del sistema hoy dominante para reproducir el poder y el liderazgo, no simplemente una desviación respecto a la forma normal de hacer las cosas. Porque la corrupción envía ante todo un mensaje moral: le dice a la sociedad “este es el modo en que todavía se puede prosperar”, ofreciendo una vía sustituta al esfuerzo, el sistema de movilidad social y también al distribucionismo, que hace décadas dejaron de funcionar para la mayoría.

A la vez sirve como mecanismo compensatorio de la irritación y la conflictividad que genera la creciente desigualdad material en un universo social aún dominado por un fuerte ethos igualitarista: si todo rico es un ladrón, al menos los pobres no tienen por qué sentirse profesional, moral ni humanamente inferiores a sus jefes y líderes, “somos todos iguales todavía, aunque solo sea en el hecho para nada virtuoso de que vivimos en la misma selva”. El mecanismo, se entiende, funciona tanto para líderes políticos como, especialmente, para los sindicales, y más que compensa la muy relativa mácula de ser señalado como corrupto. De allí que en el “roban pero hacen”, lo que “hace” el corrupto no esté necesariamente relacionado a algún beneficio material para los excluidos de la fiesta: lo esencial que “hace” es dar ejemplo, mostrar un camino aún abierto y probar que “todavía se puede”. Ofrece, en suma, una igualación no material sino simbólica hacia abajo pero igualación al fin.

No alcanza, entonces, con detener y castigar a los corruptos y en particular a los corruptores, hay que interrumpir su discurso, someterlo a crítica. Si es cierto que no todos los sindicalistas son iguales, también lo es que no todos los ricos han llegado a donde están de la misma manera. Existe algo que se llama mérito y que no puede seguir siendo mala palabra, por más que les moleste a los fanáticos de San Agustín. Es tiempo de revisar nuestro igualitarismo y anticapitalismo si queremos dejar de tener un capitalismo prebendario tan poco inclusivo y competitivo. Como se ha visto con la violencia, la corrupción plantea una “grieta” que no hay que saltar ni desactivar, sino profundizar y resolver de una buena vez.

Sociólogo, historiador y doctor en Filosofía

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Marcos Novaro, Hugo Moyano, Luis Barrionuevo, Pata Medina, Caballo Suarez, Marcelo Balcedo, Cristóbal López, Norberto Oyarbide, progresismo, capitalismo, populismo, SOEME,UOCRA, Juan Schmidt, sedición

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El intelectual que pone en jaque a Bergoglio-Jorge Fernández Díaz

2018-01 Cat:Otros autores

Por Jorge Fernández Díaz

Domingo 07 de enero de 2018

Para Borges las religiones eran apasionantes antologías del género fantástico; para Sebreli en cambio son laberintos ideológicos. Su último trabajo es un libro monumental y erudito que excede en mucho a Bergoglio y a sus huestes, pero que no deja de diseccionarlos con fría precisión, ni de mostrarlos bajo una luz distinta, intensamente polémica. Luego de analizar la genealogía de las grandes creencias místicas, se detiene en la “teología de la pobreza”, que el papa Francisco ha convertido en su celebrada política oficial. Recuerda Sebreli la declaración de un pastor (tal vez pentecostal) a The New York Times: “La ironía es que los católicos optaron por los pobres cuando los pobres estaban optando por los evangelistas”.

El gran ensayista también se permite criticar a la Madre Teresa de Calcuta, que acogía a enfermos de sida pero permanecía contraria al uso del preservativo. Los dos señalamientos, tan distantes, apuntan a describir la verdadera naturaleza de este giro estratégico de la Iglesia y también a desmontar su falso sesgo progresista.

Sugiere el autor de Dios en su laberinto que Bergoglio es un conservador popular y que sus apóstoles no encuentran en la pobreza una carencia sino una virtud. Para ilustrar esto recurre a declaraciones públicas de su heroico equipo de trinchera, que muestra sin embargo desconfianza frente a la urbanización de las villas, puesto que esa mejora conllevaría un carácter “civilizatorio” y porque en esos asentamientos persistirían “valores evangélicos muy olvidados por la sociedad liberal de la ciudad”.

Flota entonces el concepto tácito de que la clase media ha sido corrompida por el dinero, y que ha virado hacia un cierto agnosticismo o tal vez a un catolicismo de bajas calorías, como viene ocurriendo en todas las capitales laicas de Occidente. En contraposición, hay zonas marginadas en todas las latitudes donde Dios brilla sin dudas ni sombras. Sebreli refuta la concepción pobrista de Bergoglio y trae un ejemplo cercano: “El ideal de los villeros no es el de cultivar el comunitarismo ni formar una microsociedad, ni preservar su ‘identidad cultural’, sino salir de allí lo más pronto posible; incluso las familias de villeros más organizados y con mejor situación envían a sus hijos a escuelas lejos de las villas y los que tienen un trabajo dan un domicilio falso.

No son los ‘porteños’ despectivamente tratados por los curas, sino los propios villeros quienes detestan la villa, y querrían integrarse a la ciudad. La ayuda a los pobres no consiste en exaltar la pobreza como un mérito sino en combatirla, y eso solo se consigue con posibilidades de trabajo, educación, vivienda, salud, control de la natalidad, e integración plena a la sociedad”.

La prédica del Papa no reconoce el Estado de bienestar de las democracias republicanas; en consecuencia, sus relaciones no se arman en torno a partidos políticos, sino a organizaciones sociales, cuya consigna es “imitar al pobre” y cuya especialidad consiste en gerenciar la dádiva. Ni los diversos marxismos, ni cualquiera de los liberalismos posibles son afines a esa ocurrencia de fondo: ambos pretenden razonablemente resolver un problema económico con la economía.

A esta nueva concepción eclesiástica, Sebreli la califica de “utopía reaccionaria”, negadora de la modernidad y prejuiciosa con el capitalismo de cualquier orden, dado que confunde las partes con el todo, es decir, los múltiples defectos y desigualdades del sistema, con sus cualidades, y con la innegable prosperidad social que produjo en muchas naciones. La alternativa parece ser un populismo religioso que sospecha del progreso; con liderazgos carismáticos y con un rasgo curiosamente antiintelectual: Sebreli anota que durante el Tedeum del 25 de mayo de 1999 el entonces cardenal instaba a beber de “las reservas culturales de la sabiduría de la gente corriente” y a no hacer caso de “aquella que pretende destilar la realidad en ideas”.

Otro capítulo lo dedica a la formación del célebre vecino del barrio de Flores; como todo argentino, Bergoglio goza con ser inclasificable. Sebreli abunda en su paso por Guardia de Hierro, indaga en su lectura jesuítica y luego lo retrata: “El Papa humilde como cura de aldea esconde un político habilísimo y astuto… Es el maquiavélico Ignacio de Loyola travestido en el dulce Francisco de Asís”. Según el autor, esta dualidad ya estaba en el primer Francisco, a quien Chesterton llamaba “el divino demagogo”. El aspecto dual de su gestión parece plagado de picardías (hagan lío, pero no usen profiláctico; sean revolucionarios pero que sea “la revolución de la gracia”), y también de perogrulladas, como cuando exhorta a los narcos a dejar de serlo a riesgo de ir al infierno.

Donde Sebreli resulta más duro es en el terreno de los usos y costumbres de la vida moderna, la moral sexual y familiar, y la libertad artística; allí, asegura, el padre Jorge “fue un reaccionario sin matices”. Trae a nuestra memoria el hostigamiento que lanzó contra León Ferarri, por su obra Cristo crucificado, que Bergoglio calificaba de blasfema. Y la carta que envió a las carmelitas para frenar el matrimonio igualitario; en esa misiva se advertía que la campaña contra aquella ley era directamente “una guerra de Dios”.
Más tarde, Bergoglio pareció abandonar sus actitudes homofóbicas al decir: “¿Quién soy yo para juzgar a un gay?” Pero no hubo pedido de perdón por haber perseguido a homosexuales, ni se abordó el tema en el primer sínodo de su pontificado. El autor de El malestar de la política asegura que desde su papado y a través de notorios dirigentes peronistas frenó reformas al Código Civil, aunque acaso para inclinar la balanza insinuó ambiguamente una cierta apertura hacia los divorciados.

“Francisco habla de ‘misericordia’ y de ‘curar heridas’, cuando lo que buscan los homosexuales o las parejas divorciadas o las mujeres que abortan no es la piedad ni el perdón sino el reconocimiento del esencial derecho humano a usar el propio cuerpo, a ser reconocidos en plano de igualdad con los heterosexuales -escribe el sociólogo-.
La misericordia, la piedad, convierten a la víctima en un objeto de lástima”. Sebreli sostiene que el “relato papal” ha sido tan eficaz que provoca el temor del ala conservadora y la esperanza del ala progresista. “Unos y otros se equivocan -concluye-. Bajo el mandato del papa Francisco habrá algunos cambios porque el mundo cambia, pero decepcionará a los católicos liberales; los conservadores pueden tranquilizarse”.

Sólo el tiempo dirá si el escritor tuvo razón en todas estas observaciones. Lo innegable es que así como Ratzinger debe ser tratado como un pensador, Bergoglio debe ser juzgado como un político: capaz, a la manera de Perón, de mutar y de decirle a cada uno lo que quiere oír, y de utilizar para sus fines incluso a sus antiguos adversarios (los neopopulistas) siempre y cuando estos se encuentren en la lona y él pueda hacerse cargo prácticamente sin costos de ese liderazgo en liquidación.

Así se entiende que, al decir de Sebreli, “con el pretexto de acoger pecadores arrepentidos, reciba a corruptos no recuperables”. La idea de que “ocuparse de los pobres” equivale automáticamente a estar trabajando por su evolución, o pensar que quien lanza frases sinuosas sobre la libertad individual es un sacerdote abierto o un líder progre, comprobar cada día que lo siguen izquierdistas combativos y “almas bellas”, parecen prodigios surgidos del género fantástico. Borges se divertiría mucho con ellos.

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Jorge Fernández Díaz,Papa Francisco, pobreza, homosexualidad, populismo, progresismo

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Problemas de fondo de una crisis política-Jorge Fernández Díaz

2017-12 Cat:Otros autores

Por Jorge Fernández Díaz
Domingo 17 de diciembre de 2017

María Matilde Ollier nos recuerda que quienes quisieron respetar las normas nunca consiguieron la gobernabilidad y quienes lograron la gobernabilidad nunca respetaron las normas. Lúcidos historiadores nos refrescan, a su vez, que sólo dos shocks económicos consiguieron ordenar todas las variables: la hiperinflación de 1989 y el crac de 2001; de esos incendios voraces y de sus dolorosas cenizas nacieron dos regímenes peronistas antagónicos pero igualmente permisivos con el saqueo, las violaciones institucionales y el irresponsable crecimiento del gasto público. Agrego solamente, y a modo de prefacio, dos datos fríos: hipoteca cristinista de por medio, el Estado necesita hoy cerca de 30.000 millones de dólares por año para seguir financiando esta peligrosa ficción llamada Argentina, y los “abanderados de los humildes” nos han traído hasta este país profundamente fracasado, donde según el último estudio de la UCA hay casi 14 millones de pobres estructurales. Dentro de este escenario de penas y de negaciones malsanas, donde ninguna administración fuera del “partido único y patriótico” logró terminar su mandato, los grandes actores de la comedieta nacional intercambian inepcias, soberbias, insultos, mentiras, piedras, molotov y balas de goma, y desarrollan un fabuloso torneo de demagogia para básicos.

No se puede analizar en serio la crisis desatada por el bochorno del jueves sin describir una vez más estas condiciones objetivas de la historia contemporánea. Es que ciertos miembros del oficialismo, del círculo rojo e incluso amplios segmentos de la comunidad suelen comprar la quimera de que el 42% de los votos y la derrota de los kirchneristas han sepultado por fin al populismo y han asfaltado la pista de despegue. Partiendo de ese diagnóstico equivocado, el ritmo de la gestión les parece incluso cansino y las reformas, poco audaces. Módicas y todo, hubo que defenderlas con Gendarmería Nacional, y la sesión en el Congreso no sólo naufragó por los desmanes de la patota, sino por su propia inviabilidad política.

El Gobierno eligió erróneamente diciembre para amargar el turrón y dio por perdida de antemano a la opinión pública; resolvió entonces desertar de la pedagogía, abandonó el campo y facilitó así que vivillos y calculadores a ojo llenaran el vacío e impusieran su criterio. Este error primordial obró el milagro: los chavistas argentinos que vaciaron la Anses, vetaron el 82% móvil, crearon una cámara para obstruir los juicios y permitieron que trescientos mil jubilados murieran sin su reparación aparecían de pronto en las pantallas como afligidos defensores de los “abuelos”. El jueves se vio cómo estos salvajes descuartizadores, que ahora venden curitas, han constituido una alianza con el trotskismo, que se presenta a elecciones sin creer en la “democracia burguesa”, consigue bancas en legislaturas que desprecia y luego actúa como si estuviéramos en una situación prerrevolucionaria. A esa nueva alianza destituyente y cada vez más violenta se acaban de sumar algunos desahuciados del Frente Renovador, que sin votos ni destino han decidido regresar a su cálida matriz y amancebarse con sus antiguos socios y verdugos.

La foto de todos estos parientes cercanos, abrazándose unos a otros en festiva reconciliación, es una obra mayor del testimonio y de la plástica: debería colgarse en un muro de Bellas Artes, junto a las pinturas de Cándido López. Cambiemos, que se mandó múltiples macanas estos días, no se merece tanta suerte, pero la tuvo: impresentables de la angosta avenida del medio cruzándose de vereda, psicópatas que arrojaban adoquines, energúmenos que asaltaban el recinto con improperios y apretadas, y herederos multimillonarios de Lorenzo Miguel que disparaban amenazas desestabilizadoras. Porque ese es otro emergente del fenómeno: el viejo y rancio régimen asomó de nuevo con sus peores rostros para recordarnos que nunca se fue, que no se modernizará y que jamás admitirá su venalidad y su decadencia reaccionaria.
Algunos de esos dirigentes gremiales, dueños de empresas y de fortunas turbias, se han transformado en los máximos extorsionadores del poder democrático. Ese régimen incluye también a empresarios de la prebenda y a variopintos jugadores del peronismo acomodado. Al mismo tiempo que la sociedad hace un balance catastrófico sobre estas últimas cinco décadas de atraso, ellos se empeñan en defender valientemente el statu quo. Que tantas desgracias nos trajo y tanta bonanza personal les prodigó.

El mecanismo recuerda los años ochenta, cuando el gobierno democrático debía hacer frente a un astronómico déficit heredado de los militares y estos mismos operadores de la izquierda y del peronismo, estos adalides de “los derechos adquiridos”, bloqueaban cualquier intento de ahorro y saneamiento, y trabajaban la moral de los gobernantes con la ayuda inestimable de la prensa “sensible”. La respuesta, llena de lógicos complejos progresistas, consistió en huir hacia adelante y en fabricar billetes hasta la explosión incontrolada. Llegó entonces un mesías para ordenar el caos y para causar nuevos estropicios, pero nadie hizo mea culpa de la tenaza que ahorcó a Alfonsín, de las secuelas que aquella debacle provocó entre los más humildes ni de la larga década menemista que abrieron con sus intransigencias. Con variantes, algo similar dio a luz la megadevaluación abismal de 2001, de la que por supuesto el peronismo y la izquierda nunca se hicieron cargo. El populismo sólo está para las buenas noticias y cualquier sacrificio le es inadmisible, puesto que vulnera la “felicidad del pueblo”. Esta hipocresía cobarde y mediocre, y este círculo maldito, son las grandes razones de nuestra recurrente calamidad.

El macrismo, después de ganar varias batallas a contracorriente, empezó a creérsela, y a tomar puertas adentro cualquier reparo como síntoma de vejez política. Por ese camino, desatendió la construcción de una nueva mayoría parlamentaria sólida y perdurable, y también una comunicación interna efectiva entre los socios de la coalición. El resultado fue un Waterloo delarruista con mal sabor, donde los gendarmes se excedían con el gatillo, el quorum flaqueaba, la sesión se interrumpía, Carrió improvisaba en el recinto un bono para jubilados, el gabinete redactaba un DNU, Lilita lo amenazaba por Twitter, el decreto se retiraba y al final se concedía una compensación que durante dos meses se había negado. La combinación de todas estas torpezas con aquellos desmanes golpistas causaron un largo escalofrío en la columna vertebral de la República.

Es verdad que, como aprendices de brujo y gatafloras de salón, les exigimos a quienes gobiernan que naden en el océano populista pero sin mojarse, lo que a veces equivale a atarse una mano para fajarse con un cíclope. Y también que bajen el costo laboral sin resentir el poder de compra de los salarios y sin espantar a los empleadores, que sostengan el gradualismo sin endeudarse, que reduzcan el déficit sin afectar a nadie, que mantengan la tasa alta pero que no aborten la productividad, que suban la actividad pero que no aumenten la inflación, que cancelen subsidios a las tarifas pero que los precios no se muevan. Y que solucionen rápido y de manera indolora esta enfermedad crónica que nadie nunca hasta ahora pudo sanar: gastar sin producir y vivir de prestado en una confortable nube de gases. Aquí todos queremos curarnos, pero todos andamos escapándole a la jeringa. Somos geniales, tal vez incorregibles.

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Low-cost o High-risk

2016-12 Cat: Transporte

Es auspicioso que más de tres empresas de aeronavegación, internacionales y argentinas, hayan solicitado autorización para operar con servicios ‘low-cost’ desde diversos aeropuertos nacionales y provinciales. Esto permitirá reducir el costo final para el pasajero el cual dispondrá de mucha oferta para viajes de cabotaje e internacionales. También aumentará la conectividad con muchas ciudades hoy solo servidas mediante el transporte terrestre basado en una infraestructura obsoleta y deteriorada.
Y teoricamente estos nuevos servicios tendrán un costo competitivo.

Sin embargo es necesario considerar que un aumento importante en los servicios de pasajeros y de carga pondrá al límite la capacidad del país para absorberlos. La imprescindible eficacia de la actividad aérea depende de la actualización de múltiples recursos.
Entre ellos:

1- TERMINALES
Existen pistas deficientes que no responden a las especificaciones de la OACI. Ej: Aeroparque tiene pendiente su extensión y ensanche. También requiere aterrizaje por instrumentos (ILS) para casos de lluvia o niebla cerradas.
Se necesitan aeropuertos alternativos, personal de tierra para administrar, proveer y dar servicio técnico. También sistemas contra la nieve para los aeropuertos del Sur.
Habría que considerar también el impacto en el aumento de equipos y personal de ANAC, AFIP y Bomberos. Sin olvidar que el descanso de las tripulaciones requiere del hospedaje adecuado.
Se debe mejorar la conectividad de las terminales mediante telefonía e Internet. Hay zonas del país donde falta Internet por banda ancha o telefonía móvil.
En muchas zonas se debería exigir que los Bomberos posean aviones hidrantes para combatir los incendios forestales que puedan afectar a aeropuertos. También se deberían incluir sistemas para alejar a las bandadas de pájaros de las pistas.
Se debería actualizar la legislación laboral para evitar paros sorpresivos en cualquiera de los gremios que actúan en este ámbito.

2- RADARES
El país adolece de radares y tardará varios años en la puesta al día en equipos, sistemas y personal específico. Se necesitan Meteorológicos y de tráfico aéreo.
El aumento del narcotráfico ha puesto de manifiesto en forma dramática cuán lejos estamos de tener un control estricto sobre nuestras fronteras.

3- CONTROLADORES AÉREOS
Es necesario aumentar su número y preparación. La labor de los controladores de vuelo, cuya capacitación técnica debe ser permanente, debe abarcar el dominio de distintos lenguajes para que la comunicación con aviones de distintos orígenes sea fluída y evite errores de interpretación.

4- SERVICIO METEOROLÓGICO
Habría que invertir para mejorar sus prestaciones especialmente en estaciones de monitoreo ante eventos que incluyan vientos intensos, nevadas, inundaciones o cenizas volcánicas.

5- COMBUSTIBLES
Se debe aumentar la elaboración del combustible para Jets y turbohélices para satisfacer un aumento en la demanda.

CONCLUSIÓN

Falta actualizar la infraestructura existente y desarrollar la faltante. Se requiere también del aumento de personal especializado que quizás hoy este faltando en el país. Se debe considerar los años de preparación para los mismos. No se puede improvisar en este campo.

Dejarse llevar por el ‘canto de sirena’ de las empresas y no realizar un plan armónico para el crecimiento del tráfico aéreo supone aumentar los riesgos de siniestros con las consiguientes pérdidas de vidas y bienes.

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Seguridad aérea

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Low-cost, INVAP, radares, ANAC, OACI, SMN

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Seguridad aérea

2008-02 Cat: Transporte

El impacto de las películas de Enrique Piñeyro sobre la corrupción y negligencia en nuestra aeronáutica civil y la vergonzosa situación de la infraestructura de radares y sistemas de control para la misma alientan la revisión de funcionarios, procedimientos y equipamiento. Dentro del espectro de temas involucrados hay que llamar la atención sobre unos poco nombrados pero muy relacionados con la seguridad:

1- Sobrevuelo de aeronaves sobre los centros urbanos.

Sobre las ciudades y especialmente en los grandes centros urbanos sobrevuelan aviones y helicópteros de todo porte con dos objetivos básicos:

+ Aterrizar o despegar de los aeropuertos
+ Otros objetivos como control, evasión de tormentas, desfiles aéreos, filmaciones, fotos, translado de funcionarios, etc.

Volar sobre una ciudad y a una altura no muy importante conlleva el riesgo de que ante cualquier situación no haya margen suficiente para alejar a la aeronave de las zonas habitadas. A este riesgo se debe agregar, la polución sonora de las aeronaves que pasan a baja altura y la contaminación por la emisión de gases y líquidos durante las maniobras de despegue y aterrizaje. También y debido a tener dos aeropuertos en el área metropolitana, en ocasiones las aeronaves se cruzan a diferentes alturas.
No está claro si técnicamente es necesario que las “calles” de aproximación o despegue tengan que pasar sobre la ciudad. Pero, si por un accidente, error o atentado, una aeronave se estrella sobre un área urbana el daño a personas y bienes aumentaría considerablemente.

Hay bastantes antecedentes, a saber:
+ 1996 – carguero al despegar desde Congonhas (Sao Paulo)
+ 1999 – avión de LAPA al despegar desde Aeroparque (Buenos Aires)
+ 2000 – avión Concorde al despegar desde París
+ 2005 – avión militar cae en el pueblo de Baeza, España
+ 20xx – avión militar en EE.UU. sobre un pueblo
+ 2007 – avión de TAM al aterrizar en Congonhas (Sao Paulo)
+ 2008 – avión en México DF
+ 2012 – avión civil sobre Lagos, Nigeria
+ 2013 – Helicóptero en Londres
+ 2013 – Helicóptero en Sao Paulo
+ 2014 – Avión civil en Santos, Brasil
+ 2014 – Bimotor cae sobre sobre dos casas de una zona residencial en Nordelta (Tigre-Prov. de Bs. Aires)

Las pérdidas serían proporcionales a la densidad del área afectada y además todo se agravaría si SAME, los Bomberos o Defensa Civil no se encuentran preparados para desastres de tamaña magnitud. Recordemos las tristes imágenes de improvisación e impericia expuestas en el atentado a la AMIA en Buenos Aires. Es pertinente puntualizar que los equipos de rescate de los aeropuertos son bastante especializados debido a la complejidad de los elementos involucrados.
Los aviones están sobre nosotros constantemente, solo hay que levantar la vista y prestar atención.

2- Tecnología de apoyo y seguimiento

El choque acaecido durante 2008 sobre el Matto Grosso entre un avión privado y una aeronave de la empresa Gol hace más relevante la importancia de los radares y su aprovechamiento para el control del tráfico aéreo. No olvidemos también , la interrupción inadmisible por la caída de un rayo en Ezeiza del radar de la zona metropolitana y la demora en repararlo.
Con respecto al control recordemos que la “radarización” en nuestro país es obsoleta y exigua desde hace varios años. Esto se relaciona también con el narcotráfico y el movimiento de personas en nuestras fronteras mediante avionetas. A esto se agrega la realidad de que muchos de nuestros aeropuertos no poseen instrumental para aterrizaje a ciegas (ILS) ni sus pistas tienen la longitud, ni el ancho, ni la capacidad de carga adecuadas a las normas internacionales actuales. Recordemos que luego del accidente del avión de LAPA se decidieron varias mejoras en el Aeroparque incluyendo la extensión de la pista y la eliminación de las estaciones de servicio sobre la Costanera las cuales aún no han terminado.
Es necesario también destacar la labor de los controladores de vuelo cuya capacitación técnica debe ser permanente así como el dominio de distintos lenguajes para que la comunicación con aviones de distintos orígenes sea fluída y evite errores de interpretación.

Hace años que se discute sobre estos temas y solo se actúa a posteriori y demagógicamente. No se planifica ni se previene ya que falta la cultura y vocación profesional para hacerlo. Tampoco se escucha a los idóneos. Cuando se actúa, es por imposición de normas internacionales y se hace a regañadientes por los costos involucrados.

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Low-cost o High-risk
http://www.lanacion.com.ar/1656977-un-avion-de-aerolineas-hizo-un-vuelo-rasante-sobre-la-costa-atlantica

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Misterio de Desarrollo Urbano

2016-08 Cat: Arquitectura y Urbanismo

¿Alguien recuerda una disciplina denominada Urbanismo?

El pasado sábado 6 de agosto informaba el diario La Nación de la Argentina sobre un proyecto para modificar la traza de la Au.Illia entre el peaje de Retiro y la Av.9 de Julio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Proyecto que aparentemente impulsa el GCABA (la nota no lo aclara). Todo con el lábil motivo de recuperar la traza de la autopista que atraviesa por la mitad el asentamiento ilegal y precario denominado como Villa 31 y 31bis en Retiro. Recuperación que persigue convertirla en un corredor ‘ecológico’, pulmón verde de uso público u otro título verde y aceptable para los ciudadanos porteños (greenwashing).
Concretamentre, dicho tramo de la autopista que sobrevuela a más de 10m sobre el terreno pasaría a ser un gran boulevard peatonal de 2km de extensión, 45000m2. Se supone con bicisendas y escaleras cada tanto para conectar el asentamiento ilegal que se encuentra a nivel del terreno.

Es un asentamiento ilegal pues todo lo que se ha construido desde hace décadas en este y otros asentamientos ha sido sin consideración por la propiedad pública, ni las normas de edificación y sin autorización alguna. Usurpación que no para de crecer desde la época de las dictaduras militares. Ante este panorama las almas bellas dicen lo políticamente correcto como: “No se los puede echar, hay que urbanizar, darles los servicios…” y otras pensamientos alejados de la realidad, sus bolsillos y las reglas del arte.

Recordemos que en estos asentamientos anidan organizaciones criminales como el narcotráfico, la prostitución y el tráfico de personas. También hay que recordar que muchos responsables del crecimiento de las construcciones son desarrolladores ad-hoc que luego alquilan las unidades a trabajadores interesados y a valores poco populares. Todo alejado del comercio legal, el pago de los impuestos y el respeto por los Códigos. Aún ‘urbanizando’, seguramente habrá que demoler/reformar muchas construcciones por quedar fuera de las líneas municipales a trazar, por deficiencias edilicias o falta de cumplimiento de las normas.

El GCABA utiliza el término ‘urbanizar’ para referirse a desplegar servicios de energía (electricidad y gas), sanitarios, salud y educación, abrir calles y avenidas, forestar, llevar transporte público, seguridad, banca, comercio y otros. Pero es solo normalizar el caos existente en estas zonas.
Urbanizar significa también realizar un proyecto que considere al AMBA como una totalidad y armonice el diseño con su entorno y desplegado en el tiempo.

Preguntas:
¿Cuál es el plan ambiental a cumplir?
¿Consideran el cambio climático? ¿Pondrán paneles fotovoltaicos para generar energía eléctrica que alimente a la villa?
¿Necesita mantener la CABA un barrio de miles de habitantes en dicha zona?
¿Se puede transladar a otra zona completo o dividido?
¿Quién se hará cargo de los costos? ¿Los mismos no habría que aplicarlos a proyectos más prioritarios como Salud, Educación, Justicia y Seguridad?
¿Qué harán con los otros asentamientos precarios de la CABA?
¿Qué harán con la decadencia de barrios como Liniers, Once, Bajo Flores …?
¿Cómo conectarán la nueva traza de la Au.Illia con el proyectado Paseo del Bajo?
¿En que quedó el publicitado proyecto de desarrollar el sur de la CABA?

Y si en el futuro la Villa 31/31bis sigue expandiéndose descontroladamente …
¿Que harán?:
Sacarán la Terminal de Omnibus adyacente, los juzgados de la calle Inmigrantes, las terminales del ferrocarril ….

La CABA posee muchas zonas abandonadas que fueron objeto de usurpación en el pasado como el Parque Indoamericano (2010). Existen varias a considerar para un translado de los habitantes de las Villas como la ribera del Riachuelo, Parque de la Ciudad, Villa Soldati, Agronomía y otros. La villa a construir para los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018 luego podría ser utilizada para erradicar parte de dichos asentamientos.

¿Alguien recuerda una disciplina denominada Planificación?

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Villa 31, Villa 31bis, PUA, impacto ambiental, espacios verdes, autopistas, Paseo del Bajo, autopista ribereña, greenwashing

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Compra de inmuebles, recaudos

Con suerte, esfuerzo o ambas, en algún momento de nuestras vidas pasamos por el trance de adquirir un inmueble. Nadie nos preparó, no hay cursos rápidos y ante cualquier inconveniente o decisión equivocada solo resta soportar las consecuencias, frecuentemente por mucho tiempo.
En general las personas consultan a familiares, amigos o aquellos expertos de su confianza y en estos casos, lo que abunda no daña.

Comprar una unidad (vivienda, local comercial, cochera u oficina) comprende el cumplimiento de varios pasos como reservar, firmar un boleto de compra/venta, escriturar y tomar posesión. Los mismos involucran valores, documentos legales, registros, impuestos, sellados, honorarios, comisiones y otros. En estas actividades participan una parte vendedora, una compradora y en general una inmobiliaria que ofrece el bien públicamente.
Todo se complica si debemos vender previamente otro bien para realizar la adquisición, si hay compra/ventas encadenadas, si hay hipotecas, herederos, apoderados, créditos, divisas extranjeras y otros aspectos.
Alcanzar el objetivo pues, lleva su tiempo y puede inquietar hasta el más aplomado.

La intervención de un escribano para analizar la situación legal del dominio, su escritura y la redacción de la nueva segun lo acordado entre las partes es obligatoria. El profesional para los actos notariales es elegido por la parte compradora salvo cuando el inmueble sea a estrenar (nuevo). En este caso lo elige la parte vendedora. Aún comprando una unidad nueva, es importante que intervenga un escribano de la parte compradora para verificar la situación del dominio, si hay usufructo o hipotecas sobre el edificio o el terreno, si existen restricciones para la venta y para comprobar la calidad o situación de los documentos involucrados. También es importante recibir del profesional el presupuesto sobre los montos a abonarle al escriturar.

Superadas las verificaciones expuestas anteriormente y para evitar sorpresas desagradables, entre la reserva (seña) y la escritura se debería solicitar a la inmobiliaria interviniente o al Administrador del consorcio lo siguiente:

+ Reglamento de Copropiedad y Administración (RCyA) original y modificaciones si las hubiere. Verificar superficies y porcentuales.
+ Reglamento interno (si existe). Verificar usos y restricciones.
+ Domicilio, teléfono/s y CUIT de la Administración/dor. También su Nro. del Registro de Adm. de la CABA y vigencia.
+ Nro. de CUIT del Consorcio.
+ Juego de planos completo y final de obra. Verificar su coincidencia con el RCyA y la escritura de dominio de la unidad.
+ Datos sobre la póliza del Seguro c/incendio obligatorio.
+ Detalle de deudas de la unidad en concepto de ABL. Rentas, boleta municipal si no es en Capital Federal.
+ Detalle de deudas del consorcio en concepto de AYSA, AFIP, SUTERH, Seguros, mantenimiento obligatorio de ascensores u otros proveedores.
+ Detalle de deudas existentes de la unidad por pago de expensas comunes u otro concepto.
+ Verificar la existencia de hipotecas sobre alguna de las partes comunes o propias.
+ Solicitar copia de las últimas liquidaciones de expensas.
+ Formas de pago de las expensas comunes.
+ Información sobre el Fondo de reserva y su forma de resguardo e indexación.
+ Indicación sobre la existencia de reclamos, litigios, pleitos, o demandas judiciales en contra del consorcio. Montos involucrados.
+ Informe sobre usos u obras indebidas o fuera de las normas que puedan ser objeto de sanciones futuras.
+ Consultar sobre obras pendientes o proyectadas y si involucran montos extras de expensas para acopio.
+ Consultar sobre resoluciones de Asambleas pendientes que afecten a la unidad.
+ Consultar sobre restricciones al uso de la unidad (mascotas, práctica de música, atención de clientes/pacientes…).
+ Consultar sobre el Encargado/Portero. Si habita en el edificio, es externo o las tareas las cumple una empresa de limpieza. Horarios.
+ Consultar sobre areas comunes alquiladas a terceros. (Ejemplo: Portería, Bauleras, …). Solicitar el correspondiente contrato.
+ Si el edificio cuenta con locales comerciales, consultar sobre las restricciones en el rubro.
+ Si el edificio cuenta con cocheras/guardacoches, conocer si pueden ser utilizadas por personas ajenas al consorcio.
+ Detalle del o los sistemas de seguridad existentes en el edificio y la unidad.
+ Detalle del servicio de CATV existente.
+ Consultar sobre el uso de las zonas comunes (salón de usos múltiples, bauleras, gimnasio, lavadero, pileta, parrilla, solarium …).
+ Consultar sobre la situación del Concejo de propietarios
+ Consultar si existen terceros que puedan utilizar la azotea para antenas de empresas de telefonía móvil u otros usos.

Según el caso, algunos puntos podrían ser obviados.
No hay que descartar que algunas Administraciones de consorcios retaceen u oculten información para su beneficio o del propietario que vende. Pese a esta posibilidad, la lectura de la documentación recibida y la respuesta a las consultas permitirán decidir la compra con un mayor conocimiento y seguridad.
Si la tergiversación u omisión de información perjudica al comprador podría caber la figura legal de fraude y dar lugar a una demanda legal contra el o los responsables.

Más información y consultas en ‘Cuida lo tuyo’ (Colegio de Escribanos de Capital Federal) http://www.cuidalotuyo.org

Etiquetas:
Compra de inmuebles, compra de departamentos, AFIP, Ley 13512, propiedad horizontal, VIR, VERAZ, AYSA, Reglamento de copropiedad y administración, Reglamento interno, defensa del consumidor, locatarios, SUTERH, concejo de propietarios

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